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viernes, 15 de agosto de 2014

No Juzgar significa...


No juzgar significa renunciar a tejer historias, elucubraciones, 
suposiciones y dramas entorno a algo, a otras personas ó circunstancias. 
El juicio es una imposición mental y emocional que le hacemos a lo que ES.
No juzgar significa dejar de pretender imponer lo que hay allí 
y PRESENCIAR incondicionalmente el AHORA.
Desapegarse de todo juicio como una fabricación personal 
siempre trae consigo frescura, libertad, un descubrimiento, una novedad...
también nos aporta fluidez, ecuanimidad, equilibrio, armonía, paz...
La pureza, completitud y claridad de la PRESENCIA 
experimentándose a sí misma.

Lina Cristiano
Psicoterapeuta y Coach de Vida
Gerencia para la Vida


lunes, 10 de octubre de 2011

CADA QUIEN RECORRE SU PROPIO CAMINO…...POR LINA CRISTIANO



Cada quien recorre su propio camino…...Por Lina cristiano

No puedes ser feliz y disfrutar de paz interior si vas por ahí esperando que los demás sean y vivan como tu quieres que sean y vivan.
- Wayne Dyer -

Cada quien tiene su particular bagaje de experiencias, información, ideas, conocimiento, conceptos, percepciones, y todo ello, conforma nuestro individual modo de ver y vivir “nuestra” vida. Cuando algo nos incomoda ó molesta acerca del otro, podemos tener la certeza de que tiene más que ver con uno mismo que con el otro. El otro ha tenido y está teniendo su propia experiencia, y aún cuando muchas veces nos cueste admitirlo, eso está bien para el otro, es su elección, es su experiencia no la nuestra!!! Sin embargo, a veces, insistimos sin que el otro lo haya solicitado, en mostrarle qué está bien, ó qué está mal, ó cuán equivocado está, porque pretendemos de antemano que nuestra perspectiva podría resultar ó es mejor que suya!!
Cada quien, esté conciente ó no, elige cómo vivir su vida y qué experiencias tener en ella, y hay algo de fondo en esto: la persona necesita transitar su propio camino a su modo, un camino personal que recorre a su ritmo, según sus propios preceptos y propósitos. Muchas veces necesitamos grandes dosis de humildad y compasión para aceptar esto.
Si tenemos cerca a alguien cuyo modo de percibir y vivir su vida no nos gusta, ó inclusive nos molesta, entonces, amigos míos, resulta que tenemos mucho que aprender, nos corresponde recorrer nuestro propio camino en ello, y puedo asegurar, que ese camino no incluye forzar ó persuadir al otro para que se amolde ó adopte nuestros preceptos. Cuando el ego se apodera de nosotros, buscamos dominio y control, queremos indicarle al otro como “debería” ver las cosas, cómo “debería” pensar, como “debería” actuar, y resulta que esto no sólo pretende condicionar al otro, sino que también nos condiciona a nosotros. Nuestro presente se convierte en una persecución por llevar al otro a nuestro terreno, a nuestros términos, y en ello, perdemos nuestra paz. Ojalá nos percatáramos cómo esto resulta en un acto de violencia, de arbitrariedad y hostilidad, a menos que el otro nos haya pedido ayuda ó, solicitado explícitamente que le expongamos nuestro particular enfoque, que por supuesto, está basado en nuestra particular experiencia y percepción. Humildemente nos toca aceptar que nuestro modo de ver las cosas es “nuestro”, se corresponde con nosotros de manera particular, y no siempre nuestro modo de ver las cosas podría resultarle favorable ó aceptable al otro, aún cuando estemos convencidos de que es mejor ó más beneficioso!!! Así que, nos toca aceptar esto, y respetar al otro por un lado, y ocuparnos de nuestros propios asuntos, de nuestra propia vida y nuestra propia paz, por otro.
Hay contenidos y razones personales que están más allá de nuestro particular discernimiento. Hacemos demasiadas suposiciones, y resulta que sólo sabemos, concluimos y percibimos a través de nuestra propia experiencia, llena de matices y contenidos particulares, y jamás alcanzaremos a conocer lo suficiente acerca de la experiencia del otro, porque involucra “sus” particulares matices y contenidos, no los nuestros. Aceptar esto amerita humildad y compasión.

Lina Cristiano
Psicoterapeuta y Coach Personal

sábado, 13 de noviembre de 2010

¿Realmente aspiramos a la Paz? ¿Es Paz lo que queremos y fomentamos? Por Lina Cristiano



¿Realmente aspiramos a la Paz? ¿Es Paz lo que queremos y fomentamos? 
Por Lina Cristiano

En estos días en consulta con uno de mis clientes de Coaching, me dijo que lo más quería en este momento era tener PAZ, y que quería enfocarse en restablecer su Paz……Inspirada por el extraodinario e interactivo desarrollo de esa consulta escribo estas palabras….

Todos decimos que queremos Paz, que estamos a favor de la Paz, lo decimos fácilmente como decimos cualquier otra cosa, sin embargo, una pregunta interesante es ¿hasta qué punto la promuevo ó la obstaculizo? ¿Hasta qué punto no hago más que sostener una batalla campal perpetua en mi mente con mi vida, con lo que me acontece, con lo que siento, con los demás, con lo que sea que ocurra?  Hay algo que es definitivo y además determinante, la Paz se encuentra y comienza dentro de ti,  y una vez conquistada allí, estarás en condiciones de extenderla a tu vida y a todo lo que te rodea…

Si nos detenemos a auto-observarnos, ¿podemos percatarnos de la confrontación que sostenemos con lo que sentimos, con los que otros dicen ó hacen, con la experiencia que estoy teniendo, con cualquier cosa? ¿Podemos llegar al punto de ser concientes de hasta qué punto más que esa supuestamente anhelada paz, no hacemos más que sostener y promover guerra?
Cuando internamente podemos observar, y nos percatamos de esto, entonces podemos comenzar a restablecer esa Paz que todos, sin excepción anhelamos, aún cuando algunos no estén concientes de ello. La resistencia que ofrecemos a lo que ocurre tanto dentro como fuera de nosotros, las suposiciones, la crítica, los juicios y las historias que fabricamos a su alrededor, los veredictos que dictaminamos acerca de nosotros mismos, acerca de los demás, acerca de lo que ocurre como implacables  jueces con el martillo en mano, ¿es esto Paz? ¿es esto estar a favor de la armonía y la paz? Esto es lo que necesitamos reconocer e identificar, y si realmente aspiramos a la Paz, entonces una vez hecho esto, podremos intervenir conciente y deliberadamente para redefinirlo, para sacar la bandera blanca, y dirigirnos directamente a restablecer la Paz, tanto dentro como fuera de nosotros….

Así, respiramos profunda y lentamente, nos rendimos, y sentimos ese espacio de aceptación humilde de lo que es tal como es, ese espacio iluminado, sosegado, apacible que no conoce de luchas, debates, divisiones, argumentaciones, confrontaciones ni razones…..sólo sabe de unidad, paz y luz …..

Lina Cristiano
Psicoterapeuta y Coach Personal